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Cuando es más que una mala digestión: cáncer colorrectal

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El cáncer colorrectal puede ser muchas cosas, pero al menos no miente con su nombre. Es un cáncer. Ocurre en la zona del recto o del colon. También se incluye la región del apéndice, pero llamarlo cáncer colorrectalapéndice era posiblemente demasiado largo.

Si excluimos los cánceres de piel, el cáncer colorrectal es el tercero más común en hombres y el segundo en mujeres en el mundo. Al contrario de lo que la frase anterior puede hacer pensar, la incidencia y mortalidad es superior en los varones.

En todo el mundo, más de un millón de personas desarrollan cáncer colorrectal anualmente. En 2010 hubo 715 000 muertes debidas a esta enfermedad. SI bien en países donde ha sido históricamente frecuente como Estados Unidos la incidencia se ha estabilizado o, incluso disminuido, a nivel global ha aumentado y la edad media de aparición ha disminuido.

De nuevo en Estados Unidos, en 2023 se esperan 106 970 nuevos casos de cáncer de colon y 46 050 de cáncer de recto. Incluso con la incidencia en descenso, se espera que el 4% de la población estadounidense desarrolle cáncer colorrectal en algún momento de su vida.

A pesar de estas cifras, es un cáncer relativamente prevenible. Se ha estimado que la mitad de los casos tienen como factor de riesgo primario el estilo de vida de la persona. Entre las causas encontramos:

La edad. ¿La edad como factor de riesgo para el cáncer? ¿Las personas mayores tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad? Me dejas… anonadado.

Sexo. No el que haces, sino el que tienes. Ser varón aumenta la incidencia de la enfermedad, aunque el pronóstico es el mismo que en mujeres. Mueren más hombres que mujeres por la sencilla razón de que sufren más casos.

Dieta. Es lógico que si gran parte de lo que comes acaba pasando por el colon y el recto, su composición tiene importancia para desarrollar la patología. Beber mucho alcohol y beber poca agua, ambos son factores de riesgo. Un consumo elevado de carnes procesadas también estaría en la lista.

Baja actividad física. Mover el culo protege el intestino.

Obesidad. Se ha comprobado una correlación positiva entre la masa adiposa del cuerpo y el riesgo de sufrir un cáncer colorrectal.

Fumar. Porque es malo para casi todo.

Algunas enfermedades. El ejemplo más evidente son las enfermedades inflamatorias intestinales.

Los genes.

Cuando es más que una mala digestión: cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal no es muy genético, pero hay genética

En el momento en el que estamos hablando de una enfermedad que para ocurrir requiere que haya mutaciones en el ADN, que la genética sería un factor de riesgo no debería ser sorpresa para nadie.

Aun así, no tiene tanto peso como en otras enfermedades complejas.  Solo el 5-25% de los casos de cáncer colorrectal tenían un riesgo genético importante. Debe controlarse el historial familiar, porque tener parientes de primer grado con la enfermedad es un factor de riesgo importante. Sin embargo, la mayoría de las mutaciones ocurren de manera puntual e impredecible, y no viene desde el nacimiento.

Hay una serie de enfermedades genéticas que también se consideran factor de riesgo para el cáncer. La más conocida es el síndrome de Lynch. Este síndrome es una condición genética que se hereda de forma autosómica dominante y aumenta el riesgo de sufrir distintos cánceres, siendo el de colon el principal. Estas personas presentan alteraciones en genes como MLH1 y/o MSH2, que están involucrados en la reparación del ADN.

Otro sospechoso habitual es la poliposis adenomatosa familiar y sus variantes. Son enfermedades hereditarias que suelen tener alterado el gen APC y tienen también herencia autosómica dominante.

Existe también la poliposis asociada a MUTYH, una afección genética autosómica recesiva donde el problema de la historia es el gen MUTYH. Interviene en la reparación del daño oxidativo del ADN.

El riesgo de cáncer con estas enfermedades es tan cercano al 100% que podemos darlo por absoluto. Un tratamiento recomendado es la proctocolectomía, la extirpación de TODO EL COLON Y EL RECTO. Cuanto menos sepáis de esta operación y el post operatorio, mejor.

En general se considera que en este cáncer las alteraciones epigenéticas son más frecuentes que las mutaciones. Las alteraciones epigenéticas dominantes en esta patología son alteraciones en la expresión de miARNs, hiper- e hipometilación y alteración en histonas, modificación la expresión de genes, en su mayoría codificantes de proteínas.

Desde que crece hasta que (a veces) mueres

En la evolución normal, comienza en las células epiteliales del tejido, formando pólipos. Entre las primeras mutaciones que surgen, una de las rutas afectadas tiende a ser la vía de señalización Wnt/β-catenina, que aumenta su actividad. Otras mutaciones se van uniendo.

Estos pólipos, inicialmente benignos, progresan a cáncer colorrectal. Uno de los problemas de esta enfermedad es que los pasos previos son asintomáticos. Y cuando presenta síntomas, los iniciales son variables e inespecíficos. Por eso, muchas veces cuando se diagnostica, los tumores ya han invadido gran parte de la pared intestinal y/o han afectado los ganglios regionales.

La prueba clásica para detectar este cáncer es la colonoscopia. Dicho de forma directa, es meterte un cable con una cámara y otras capacidades por el recto, y hacia arriba. Otros métodos son el enema de bario con doble contraste, usado para hacer radiografías del colon, o pruebas de sangre oculta en las heces (cero invasivo, pero menos seguro).

En 2015, la tasa de supervivencia a 5 años del cáncer colorrectal era del 65%. Sin embargo, esta cifra depende mucho de si el cáncer se mantiene localizado o se ha desplazado a otras regiones del cuerpo.

Un tercio de las personas que son diagnosticadas de la enfermedad mueren debido a ella.

El tratamiento es el clásico protocolo de todo cáncer. Si es detectado en etapas tempranas y está localizado, puede extirparse por cirugía. A veces se trata inicialmente con quimioterapia para reducir su tamaño.

Tanto quimioterapia como radioterapia se usan en circunstancias específicas. Algunos estudios y pruebas también están incorporando tratamientos de inmunoterapia. Todo esto se combina con cuidados paliativos.

Si quieres comprobar tus genes para ayudarte a que el cáncer colorrectal no te ataque por sorpresa, puedes hacerlo con el análisis genético Advanced de tellmeGen.

Carlos Manuel Cuesta

Licenciado en Biología. Doctor en Biotecnología

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