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Verdades y mitos sobre la calvicie masculina

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La alopecia es la pérdida anormal de cabello que, comúnmente, se denomina calvicie. Puede afectar a cualquier zona de la piel, pero en especial al cuero cabelludo. Existen distintas formas de alopecia, aunque la más frecuente, responsable de más del 90% de los casos, es la de origen androgénico o calvicie masculina. Este rasgo está fuertemente condicionado por las hormonas sexuales masculinas: los andrógenos.

La calvicie masculina afecta a una gran parte de la población. Los estudios apuntan a que el 50% de los hombres a los 50 años experimentan algún grado de calvicie, porcentaje que aumenta al 80% a los 70 años. Supone, por tanto, un problema social importante que repercute, sobre todo, en la autoestima de quienes la padecen.

La calvicie masculina ha estado siempre rodeada de afirmaciones que han podido ser desmentidas con el paso del tiempo, pero que aún permanecen en la cultura popular. Vamos a desgranar algunas de ellas.

Verdades y mitos sobre la calvicie

Si tengo canas, no me quedaré calvo

El que canea, no calvea”, reza el dicho popular. Este es uno de los mitos más antiguos y extendidos. Las canas son, simplemente, cabellos que han perdido su pigmentación por una disminución de la producción de melanina, producida por el agotamiento de las células madre de los melanocitos asociado, principalmente, al envejecimiento. Sin embargo, esto no afecta al ciclo de crecimiento del cabello y, por el momento, los estudios no han encontrado relación entre la calvicie y la presencia de canas.

La calvicie se hereda directamente de nuestra madre

Es muy probable que hayas oído alguna vez que, si tu abuelo materno es calvo, tú también lo serás. Esta creencia está muy presente en la sociedad, pero es poco realista. Los estudios llevados a cabo hasta ahora han demostrado que la calvicie está fuertemente influenciada por la genética, pero tiene un patrón de herencia muy complejo. Es cierto que los genes más importantes se encuentran en el cromosoma X, que los hombres heredan directamente de sus madres, pero hay cientos de genes implicados repartidos por todo el genoma que heredamos de ambos progenitores. Por tanto, la herencia de nuestra madre, y también la de nuestro padre, condiciona nuestra predisposición a padecer calvicie.

¿Se puede evitar la calvicie hereditaria?

La alopecia androgénica no es “curable” pero sí evitable. En la actualidad existen dos tratamientos farmacológicos que han demostrado ser efectivos para frenar o ralentizar la pérdida del cabello: el minoxidil vía tópica y el finasteride vía oral. Además, la inyección de plasma rico en plaquetas ha demostrado también su eficacia. Cuando la alopecia ya es un hecho, la solución pasa por un trasplante capilar, un procedimiento mediante el cual se extrae pelo de zonas no afectadas y se transfiere a zonas calvas.

Conocer nuestra predisposición genética a padecer calvicie masculina puede ayudarnos a tomar acciones preventivas que minimicen, en la medida de lo posible, su impacto. Para esto, los test genéticos como el de tellmeGenTM, que informan de este riesgo, pueden resultar muy útiles.